Lejanía

Natural y volátil cual grisú,
te tornas invisible día, día;
más lejos esta vez tu lejanía
más lejos todo, más lejana tú.

He decidido romper con el tabú,
necesito tener más alegría;
hilvanaré sobre la seda mía
tus crines convirtiéndonos tisú.

Vehemencia mordaz poder asirte,
insospechado lance te deparo
visible te prometo convertirte;

Encenderé mi sol… volverlo faro,
final del arcoíris y seguirte,
hallando tu tesoro, luego… avaro.

Olvidar

Intentando mil maneras de olvidar,
transcurro todo tiempo recordando;
pasado por el cual vago llorando
un designio que me veda razonar.

Son tus besos imposibles de olvidar,
tus palabras de amor van taladrando;
mi voluntad estas pulverizando
y mi orgullo no lo puedo memorar.

Ven, dime el tiempo que debe de pasar,
para que el corazón tome su mando
dime cuánto tiempo más debo penar;

pues llamándote paso deambulando,
dime cuánto tiempo más debo gritar;
— gritar —: “que no lo sigas disturbando”.

Amor Eterno

Cuánto tiempo quisiera pasaras a mi lado,
tantos minutos, como arenas en las playas y en desiertos;
tantos, como estrellas de miles firmamentos,
tantos, como hojas que todo árbol en la historia de la vida han deshojado.

Quisiera inventar nueva elocuencia,
la que existe no alcanza expresar el sentimiento;
gritar, hasta el último hálito de aliento,
sin que nada, ni nadie mengue esta querencia.

A Morfeo pediré, me incruste entre tus sueños,
que en ellos pasemos cada instante;
ser amor, ser amigo, ser amante,
ser la luz, ser camino, ser tu dueño.

Eterna juventud, tu fuente hemos buscado,
beber saciando así, la ineludible muerte y agonía;
pues de sólo pensar no verte un solo día,
que por un rayo termine fulminado.

Te adoraré en el más allá que tanto dicen,
ya seas tú o yo quien parta luego;
a los ángeles pidamos nos avisen
y del amor continuar con nuestro juego.

Epopeyas

Si me pides el sol te lo daría,
si pides mil estrellas voy por ellas;
por el rayo, relámpago y centellas
lo que quieras te doy querida mía.

Tu me das el calor del nuevo día,
me entregas de la vida cosas bellas;
regalas la hermosura que destellas
y el amor, el camino que nos guía.

Tenemos por eterna garantía,
no los “genios de cientos de botellas”
que cumpliendo deseos de forma fría;

se pierden del por qué las epopeyas,
imposibles, que por tu amor haría,
y dejar en tu espíritu hondas huellas.

Cuánto tiempo he perdido

Cuando niño… Dormido,
cuando niño… Jugando;
cuando niño… Llorando,
cuando niño… En olvido.

Cuando joven… Soñando,
cuando joven… Bebido;
cuando joven… Bailando,
cuando joven… Perdido.

Cuando viejo… Rendido,
cuando viejo… Negando;
cuando viejo… Añorando,
cuando viejo… En olvido.

Cuánto tiempo perdido,
mi tiempo se va escurriendo;
pues sabiéndome muriendo,
mi vida va sin sentido.

El no verte

El no verte a mi lado,
una sombra de tristeza cubre,
al corazón que enamorado
vivir sin ti aún no descubre.

El no verte a mi lado,
a una rosa lozana veo marchita;
me siento infeliz y desolado
pues por lo que antes reía, ahora me irrita.

El no verte a mi lado,
amanece sin sol y sin rocio;
extrañándote me encuentro desvelado
y en lo que antes confiaba no confío.

El no verte a mi lado,
desespero al que paciente,
años espera ser amado
pues sabe que el amor es aliciente.

El no verte a mi lado,
grito tu nombre y nadie escucha;
loco, demente me han nombrado
y por olvidarte me enfrento en cruenta lucha.

El no verte a mi lado,
prefiero no haber nacido porque siento,
siento que mi vida es un pecado
y pagándola estoy con sufrimiento.

Ratos…

Piensas fuiste de mi vida un rato,
un rato que cambió toda mi vida;
rato llorando triste tu partida
fue bello rato de sentirse grato.

Un rato sin tener ningún recato,
fiel rato que el corazón anida;
rato que no tiene una salida,
rato de prontitud por arrebato.

Rato fugaz que de los dos innato,
rato de sensación desconocida,
tal rato que de cruel asesinato;

terminó con la tristeza habida,
finalizó con el rencor ingrato,
sanó con caricias vieja herida.

Felonía

Hoy a cambiado mi sentir, hoy cambia todo;
galimatías escuché de mi adorada,
cuando antes la cristalina verdad que se escuchaba
cayó en la tierra como lluvia y se hizo lodo.

La traición que me juega me lastima,
sus mentiras que me dice hieren tanto;
y la llaga que a mi amor produce sal y llanto,
y un interminable caer desde su cima.

Iniquidad

Ilimitado y a la vez medido,
perenne, sin embargo pasajero;
el carbón y hierro hacen acero,
tu cuerpo y el mío, hacen nido.

Gradación en todo tiempo vivido,
sólo siendo nosotros lo primero;
que nos hizo vivir en desafuero,
con actos que restamos al olvido.

Mi corazón absorto, conmovido,
escuchaba cantar al agorero:
“¡castigo en aquel amor prohibido!”;

¿Prohibido sin importar ser sincero?,
y libre pero también reprimido,
y un gritar en silencio… te quiero.

Arrepentido

Aquella vez que salí de tu dintel,
yendo tras otros nidos, tras de garzas;
hoy mis sueños anidan sobre zarzas,
añorando la tersura de tu piel.

Fui sacrílego, pecador, infiel,
pero pague costosas esas farsas;
olvide por completo las comparsas,
es pues ahora hiel… hiel en vez de miel.

Merced arrepentido te demando,
batido por las balas de la vida,
castillo que me voy desmoronando;

al hambre del amor, sé mi comida,
evita confundirme con el fango
perdonemos… olvida la partida.

Sin Importar Nada

Sé que tan grande es tu amor por lo que has dado,
sé que tan grande es tu amor por comprenderme;
sé que tan grande es tu amor porque has callado
y tan grande también por desear a tu lado mantenerme.

No importando lo que digan,
no importando lo que pase;
no importando te maldigan,
no importando el desenlace.

Sé que tan grande es tu amor porque no mientes,
sé que tan grande es tu amor por inocencia;
se que tan grande es tu amor porque lo sientes
y tan grande también por tu paciencia.

No importando lo perdido,
no importando lo llorado;
no importando ser herido,
no importando ser pecado.

Pero…

Extraño todos aquellos momentos,
derrochando palabras de “te quiero”;
otras tantas como “sin ti me muero”
y miles más pactando juramentos.

Gritamos nuestro sentir hacía los vientos,
ahora, nuestro grito es lastimero;
último soy cuando antes fui primero
y no tenerte el peor de los tormentos.

Tus besos son manjares suculentos,
hoy los mendigo peor que limosnero,
acuérdate de aquellos sentimientos;

que todo por hacer era sincero,
y nunca entre los dos impedimento,
había, pero… hoy existe el pero.