Extraño todos aquellos momentos,
derrochando palabras de “te quiero”;
otras tantas como “sin ti me muero”
y miles más pactando juramentos.
Gritamos nuestro sentir hacía los vientos,
ahora, nuestro grito es lastimero;
último soy cuando antes fui primero
y no tenerte el peor de los tormentos.
Tus besos son manjares suculentos,
hoy los mendigo peor que limosnero,
acuérdate de aquellos sentimientos;
que todo por hacer era sincero,
y nunca entre los dos impedimento,
había, pero… hoy existe el pero.
