Endeble corazón llorando triste,
y frágil desvariando por perderte;
al Señor sólo pide poder verte
y preguntar por qué de mi te fuiste.
Al escapar tan sólo conseguiste,
mucho mejor por dentro conocerte;
y lo fácil que puedes corromperte,
tan fácil; como del amor desvistes.
No sabes qué profundo me heriste,
merecía tal ves, tener más suerte
y sin decir adiós, nada dijiste;
Desesperanza sobre mí se vierte,
bueno, qué bueno que de mi partiste,
lloro, serían más lágrimas tenerte.
