Ilimitado y a la vez medido,
perenne, sin embargo pasajero;
el carbón y hierro hacen acero,
tu cuerpo y el mío, hacen nido.
Gradación en todo tiempo vivido,
sólo siendo nosotros lo primero;
que nos hizo vivir en desafuero,
con actos que restamos al olvido.
Mi corazón absorto, conmovido,
escuchaba cantar al agorero:
“¡castigo en aquel amor prohibido!”;
¿Prohibido sin importar ser sincero?,
y libre pero también reprimido,
y un gritar en silencio… te quiero.
