Si me pides el sol te lo daría,
si pides mil estrellas voy por ellas;
por el rayo, relámpago y centellas
lo que quieras te doy querida mía.
Tu me das el calor del nuevo día,
me entregas de la vida cosas bellas;
regalas la hermosura que destellas
y el amor, el camino que nos guía.
Tenemos por eterna garantía,
no los “genios de cientos de botellas”
que cumpliendo deseos de forma fría;
se pierden del por qué las epopeyas,
imposibles, que por tu amor haría,
y dejar en tu espíritu hondas huellas.
