Cómo muero lentamente al recordarte,
ya que eres veneno lento en mi existencia;
fuiste vida una vez al adorarte
y ahora de dolor fallezco por tu ausencia.
Veneno, porque el haberte perdido es tan letal,
que mi corazón sin razón para seguir latiendo;
al verte y no tenerte le hace mal
y de esa enfermedad se está muriendo.
Ante el desahucio que el destino le ha trazado,
seguirá extrañando la locura;
del haberse locamente enamorado
y resignado morir… por su aventura.
