Joya

Diamantes ojos, de ternura plena,
rubíes labios, de pasión, ardientes,
perlas blancas perfectas son tus dientes,
pelo de ónix, cascada muy serena.

Alabastro cuerpo, calor de arena,
senos… zafiros estrella, fulgentes,
besos, ópalos de fuego intermitentes
tu amor, cuarzo bañado en luna llena.

Turquesa el cielo que cobija tu alma
esmeralda, pasto de primera vez,
después tu cuerpo en turmalina calma
mostrando cristalina desnudez,
tus facetas aun sobre mi palma,
me impiden ser joyero de una vez.

Marisela

Mujer de esbelta figura
atormentas mis sentidos
ritmo vivo en mis latidos
incendiando a mi cordura.
Sedoso tu pelo lacio
emoción embargadora
labios gruesos, seductora;
amor que llenas mi espacio.
Morando estás muy en calma
acariciando mi sueño
robándome todo empeño
ilusionandome el alma.
Sólo te pido una cosa,
escucha bien lo que digo
lograrte mujer hermosa, y
acepta el estar conmigo.

Antonimia

Si sabes que hay ayer habrá un mañana,
si sabes que hay dolor hay alegría,
así como la noche existe el día,
si se pierde también es que se gana.

Ayer estaba cerca, hoy tan lejana,
ayer una verdad hoy fantasía,
ayer era su dueño hoy ya no es mía,
un borbollón de amor que ya no emana.

Ese amor me ha cerrado su ventana,
Nunca jamás pensé que acabaría,
Aquella unión sagrada hoy es profana,

Fe sin ella se torna en herejía,
sin embargo mi voz es que la llama,
pues hoy… la quiero más que la quería.

Graciela

Grandes y hermosos son tus ojos
radiante tu figura que embelesa
alegre tu vestir, bella sorpresa
cuando al verte me pusiste entre sonrojos
incendiaste rápidamente mis sentidos
erupción abrupta al corazón pusiste
labios de fuego que por besar pudiste
asomar a hermosos sentimientos ya perdidos.
Guerra con la razón he declarado
razón que dice que claudique
amor el corazón me ha reclamado
con cual si no el amor iré donde me indique,
intento al escribirte me perdones
esconderme tras la tinta pues prefiero
liberar entre letras y borrones
aplacandome y gritando que te quiero.

Hasta Entonces

Solo cuando el viento que mueve las flores se termine
cuando el rocio de la mañana ya no exista
cuando las aves todas ya no trinen
y cuando el amor, al amor se le resista
hasta entonces adiós.

Solo cuando la luz del sol se apague
lo tierno que es un beso no parezca
cuando en el cielo no veas volar a un ave
y solo cuando todo, todo es que parezca
hasta entonces adiós.

Estrella

Entretela de ilusión divina
sombra de mi noche y de mi día
tempestad interior y brujería
rayo intenso de amor que me ilumina.
Espuma deshaciéndote en el tiempo
labios del color de la cereza
lacio tu pelo de princesa
amor asomándose a destiempo.
Espada que atraviesa al corazón
sedosa tu piel color castaña
tibio tu aliento que me empaña
reto que se impone a la razón.
Estrella en solitario firmamento
lento veneno que me mata
linda mujer, belleza innata
ahora te escribo lo que siento.

Andrea

Amor que apareces de repente
nube en la viajo todo el día
dueña de mi razón y mi alegría
regalo divino de mi mente.
Estrella irradiando al pensamiento
alud arrasante de locura
adorando estoy a tu hermosura
navegar quisiera entre tu viento.
Diamante con facetas de belleza
recibe estos versos ya confesos
enviándote un racimo de mis besos
amanecer que curas mi tristeza.

Dos Faroles

En el cosmos etéreo de mi mente
circundan navegando mil estrellas,
diferentes, hermosas, todas ellas,
ninguna como tú… de refulgente.

Un cometa con cauda calcinante,
hoyo negro devorando toda huella,
y los haces de luces que destellas
iluminan las ansias del amante.

Me mandas a galaxias muy remotas
con tus besos ardientes como soles,
supernova que de pasión explotas,
vistiéndote de tonos arreboles
cual meteoro del corazón me brotas,
y somos simplemente… dos faroles.

Guadalupe

Grito desesperado al cielo
única mujer a quien adoro
ayúdame mujer que me enamoro, y
dame con tus besos el consuelo
apiñonada piel, al tacto seda
labios carnosos que besarlos quiero
une tu sendero a mi sendero
pronto, que mi sueño se conceda
encrucijada donde inciden mis sentidos
gema engarzada en mis entrañas
urna en la que guardo mis latidos
azahar, el perfume en que me bañas
dame tan sólo una esperanza
acércame al cielo de tenerte
libera mi corazón que no descansa
umbral de mi vida y de mi muerte
permíteme y dame la confianza
esculpir poco a poco en ti, mi suerte.

Ilse Zorayda

Saber que nacerías hija mía,
mi corazón latió con mucha prisa
sentí del Señor su suave brisa,
mil lágrimas brotaron de alegría.

No pude contener lo que sentía,
y desechando mi visión postiza,
nació la realidad con tu sonrisa,
y ver que en tus ojos me veía.

Desde entonces, hoy velo tu existencia;
cuidando aquel retoño ahora rosa,
cuidando aquel capullo hoy mariposa,
y el bello despertar de tu inocencia.

Jamás existirá la diferencia,
pues por siempre serás mi niña hermosa,
delicada y sensible cual mimosa,
y siendo del amor su pura esencia.

Recuerdo las torrejas por tu diente,
y al perderlo entregar a los ratones,
el jugar sobre el piso a los aviones,
y dormida… mis besos en tu frente.

Hoy vuelan los recuerdos en mi mente,
tu cuna, los arrullos, las canciones,
travesuras, los llantos e ilusiones,
emergen como magia de repente.

Ese juego de té con la muñecas,
hoy se cambian por cartas y peluche,
hoy en vez de lucir caritas mecas
aparecen pinturas en estuche.

Perdóname mi bien por los regaños
y escucha también sabios consejos,
sobre todo viniendo de los viejos,
y verás resultados tras los años.

Todo tiene su tiempo y su momento,
la familia, tu padres, amistades
la escuela, la tarea e intimidades
así como también el sentimiento.

Hoy le pido a mi Todopoderoso,
que ilumine el camino de tu vida,
que te apoye al sufrir una caída,
y si lloras amor, que sea de gozo.

Que te de del amor, lo más hermoso,
la razón si te encuentras confundida,
el consuelo cuando sufras una herida,
que de dones te colme, generoso.

Por mi parte he cumplido la quimera,
de mirarte feliz, con ilusiones,
hoy enfrente de tantos corazones,
hoy te digo ¡salud! mi quinceañera.

Ocaso

La esperanza en el ocaso es que se encuentra
se ha intentado todo lo posible,
y en un abismo oscuro nuestro amor se adentra
y tal parece que volver es imposible.

Sé que he fallado un poco o tal vez mucho
pero la culpa también tú la compartes,
cuando hablamos no me escuchas ni te escucho,
cuando digo no te vayas, tu ya partes.

Te he dado todo, o al parecer lo he dado
más sin embargo creyéndote feliz, tú no lo eras
tu silencio a nuestro amor lo ha lapidado,
no así contándole a la gente, cosas tan arteras.