En el cosmos etéreo de mi mente
circundan navegando mil estrellas,
diferentes, hermosas, todas ellas,
ninguna como tú… de refulgente.
Un cometa con cauda calcinante,
hoyo negro devorando toda huella,
y los haces de luces que destellas
iluminan las ansias del amante.
Me mandas a galaxias muy remotas
con tus besos ardientes como soles,
supernova que de pasión explotas,
vistiéndote de tonos arreboles
cual meteoro del corazón me brotas,
y somos simplemente… dos faroles.
