Con su primer retoño aun brotando,
aquella hermosa flor fue desramada,
el azar la segó como si nada
y su rosal todavía esta llorando.
En el cielo quizá este sembrando,
recorrido de esa flor y su belleza
su vástago se muere de tristeza,
del calor de sus pétalos y esencia
su savia peregrina en su existencia
reclamando a la ley naturaleza.
