Nada ni nadie previene que te quiera,
es imposible mandar al corazón;
adolece la razón de sinrazón
y la cordura permanece fuera.
El juicio ya rebasa su frontera,
el amor marcha por par nunca por non;
y teniendo por felicidad el don,
viendo todo, prefiere la ceguera.
Es no mentira, si, verdad entera,
de convertirte en cobarde siendo león
cuando pronto se muestra tu pantera;
a jugar a ser el gato y el ratón,
nuestra vida persigue su quimera
y se deja devorar por su ilusión.
