El ser más virginal, el más querido,
es aquel que nos mira con ternura;
su sonrisa nos muestra la dulzura,
es lo mejor que Dios ha concebido.
Son los niños los que nos dan sentido,
del escultor amor, gran escultura;
imagen, semejanza la figura
de sentimientos que flechó cupido.
Ese producto débil ya nacido,
es un regalo de la vida pura,
es el espacio que rellena el nido;
del que gozas su cambio de estatura,
es aquel que amo tanto, del que pido,
disfrutar su niñez por mientras dura.
