Sobre mi mente vaga tu belleza,
cabellera sutil hecha cascada;
va cayendo dorsal como si nada,
cubriendo tu febril naturaleza.
Si por tenerte, vivo con firmeza,
si por no, vida cruel acongojada;
no quiero ver mi pena realizada,
ni tampoco morar con la tristeza.
Tus labios, son rubíes deslumbrando,
tu canto de sirena me domina,
tu cuerpo de diosa va llevando;
al gran amor gritar por tal espina,
la cual al corazón va desangrando,
siendo mi verdugo y asesina.
