Tiempo

No te puedo tocar, pero te siento,
no te he podido ver y te memoro;
y compartes mis ratos cuando lloro,
pues toda vida tiene su momento.

Participas en todo testamento,
cuando empiezan y logran un tesoro;
no te compran con nada ni con oro,
retenerte sucede sólo en cuento.

Rápido vas, cual ráfaga de viento,
cual fiesta brava, sin indulto el toro;
en ratos de agonía, pasas lento.

Diligente, muriendo con decoro,
eres el porvenir, nuestro sustento:
inmortal, yo te advierto: no te ignoro.

Ébano

En la selva urbana que resido,
en la sombra de un ébano me acojo;
es un ébano hecho mujer que habla a mi oído,
ven, hazme el amor… todo a tu antojo.

En la espesura de su negra cabellera,
se entrelazaron mis dedos y al oído;
le dije que era bella y traicionera
pues me privó por completo del sentido.

Saboreando su rocío matutino
y abrigado en el follaje de sus brazos,
en su savia se escurre mi destino
y su fruto alimenta mis ocasos.

Es el amor

Si todo lo miras rosa,
y suspiras de repente;
la vida vives hermosa
es el amor, no otra cosa,
que en el corazón se siente.

Es un fuego tan ardiente,
que te quema las entrañas;
todo es bello, diferente
que estas soñando consciente,
que lloras cuando le extrañas.

Donde mueres de la pena,
por no ser correspondido;
cuando miras que es ajena
el destino te condena,
que pase lento el olvido.

Donde das todo por nada,
donde pierdes el sentido;
por el beso de la amada
la ilusión entusiasmada,
vive feliz en su nido.

Donde piensas que no hay final,
olvidándose del frío;
donde todo es dulce, sin sal,
donde marcha el bien sin el mal
está tu amor con el mío.

Es el amor, no otra cosa,
que en el corazón se siente;
la vida vives hermosa
es el amor, no otra cosa,
en donde sueñas consciente.

Dime adiós

Quiero decirte de una vez por todas… adiós,
tajantemente, sin mordazas;
tan fríamente que no quepa una sola palabra de calor,
que pudiera cobijar más esperanzas;
donde no pueda haber perdón, sólo dolor,
y pedir el olvido inmediato sólo a Dios.

Un adiós sin boleto de retorno,
aunque se muerda el polvo por desearlo;
y grites desesperadamente ¡regresa!,
y lo busques, y le llores, y nunca más encontrarlo;
incluso en el intento, hasta perder la cabeza,
y la desesperanza sola la que aparezca en tu entorno.

No pienses que lo que hago, está mal hecho,
lo que pasa es que me encuentro acorralado;
entre el primero y el último cariño,
la verdad es que extraño mi pasado;
amo a mi niña y a mi niño,
y jugar así al amor nunca es derecho.

Si tú me quieres, tú lo entiendes,
recordemos este amor como aventura;
donde se expuso cerca del fuego las caricias,
donde se perdió por completo la cordura;
como verdades reales y ficticias,
si tú me quieres dime adiós… sé que comprendes.

Pobre amiga

Pobre mi amiga que te sientes bella,
y por ello, te burlas de la gente;
pues te sientes distinta, diferente,
y aunque ninfa, pretendes ser doncella.

Con carácter que humilla y atropella,
que piensas que cualquiera es tu sirviente;
ojo por ojo, el diente por el diente,
cobrarán cuando el tiempo te haga mella.

La belleza es estrella pasajera,
es regalo de la naturaleza,
como llega también la primavera;

el invierno vendrá ten la certeza,
la humildad es la más bella riqueza,
que perdura en tu ser hasta que muera.

Acaso

Estoy buscando consuelo,
por el amor que he perdido;
porque me encuentro dolido,
porque me carcome el celo.

Yo nunca pensé perderla,
y hoy me encuentro en un infierno;
me lo imaginaba eterno,
y hoy me conformo con verla.

No me explico que ha pasado,
ni el motivo del ocaso;
por qué se ha roto ese lazo,
ni por qué me abandonado.

¿Qué acaso existe un tercero,
que me ha robado la vida?;
que come de mi comida,
que quiere ser el primero.

¿Acaso fue la rutina?
o no escuchar un te quiero;
se lo digo y se lo itero,
¡te adoro mi femenina!.

Me resigno que me deje,
su presencia me hace falta;
tristeza a la vista salta,
no dejaré que se aleje.

Escucha

Estúpida necedad impera en mis deseos;
capricho que corroe a mi corazón que inútil,
pues a tus labios besarlos y morderlos quiero;
y tú a mi corazón que correspondas quiero,
indiferencia vana, despreciable y fútil.

La mácula que cega a mis sentidos,
es la sombra de tu cuerpo esbelto;
y en el lenguaje de amor de mis latidos,
te pide escuches su lamento.

Te pide clemencia en atención siquiera,
¿o tienes miedo acaso a la palabra amor?;
te pide escuches su quimera,
te pide; seas de su amor primera,
te pide presto correspondas su clamor.

Amor desagradecido

Mi cariño malogrado
como gota evaporada,
cayendo sobre la nada
en la nada está volcado,
el destino equivocado
como una bala perdida,
como potro en estampida,
y sin saber el motivo
no se por qué sigo vivo
pues sin su vida no hay vida.

Y está mi vida viviendo
como concha en una playa,
soporta el tiempo, se calla,
la soledad la va hundiendo,
y la arena va cubriendo
lo que vida antes tenía,
poco a poco se perdía
el corazón sin coraza,
que el sol quemó como brasa
todo amor que le tenía.

El corazón muere solo,
al parecer, su pareja,
lo hiere, tira y lo deja
con toda conciencia y dolo,
se olvida del protocolo
de pleno agradecimiento,
por compartir sentimiento
no importa haber sido instante,
el significado amante
¡merece más que un momento!

Mil días

Han pasado ya mas de los mil días,
mil días de tristezas y emociones;
mil días de poemas y canciones
y de entrega total esos mil días.

Mil días de incontables alegrías,
comunión sin igual de corazones;
un escribir constante de renglones
al saber tus caricias sólo mías.

Mil días de fantasías y de amor,
de escuchar y de oír nuestros lamentos,
y de consejos ante el posible error;

sin nunca lastimar los sentimientos,
son mil días sin guardar ningún rencor,
pido vivir mil más estos momentos.

Hasta entonces

Sólo cuando el viento que mueve las flores se termine,
cuando el rocío de la mañana ya no exista,
cuando las aves todas ya no trinen;
y cuando el amor al amor se le resista,
hasta entonces… adiós.

Sólo cuando la luz del sol se apague,
lo tierno que es un beso no aparezca,
cuando en el cielo no veas volar a un ave;
y sólo cuando todo, todo es que perezca,
hasta entonces… adiós.

Mujer

Mujer que nada esperas,
mujer que tanto entregas;
son bellas tus ojeras
y a mi corazón lo cegas.

Mujer de piel canela,
mujer que me comprendes;
mi corazón te anhela
y a mi pasión enciendes.

Mujer de hermosos ojos,
mujer sin condiciones;
postrado estoy de hinojos,
tu amor no me raciones.

Mujer, mujer amada,
mujer amando entera;
ilusionada estas enamorada,
paciente ante la espera.

Mujer de gran audacia,
mujer de todo reto;
te sueño cuando lacia,
te diste por completo.