– I –
Te asomaste de repente
al corazón que rendido,
se pensaba en el olvido
como cualquier indigente.
Hoy te posas en mi mente
naciendo nueva ilusión,
eres nueva religión
que profeso ciegamente,
todos me dicen demente
y cuerdo… de la pasión.
Eternamente eclipsado
y sin la luz del amor,
acostumbrado al dolor,
soñando con el pasado,
ese eclipse ha terminado;
tú le diste movimiento…
la fuerza del sentimiento
mueve montañas y al mundo,
todo cambia en un segundo,
cuando respiro tu aliento.
Gracias de nuevo a la vida,
por llenarme de alegría,
y darme la fantasía
de estar a mi vida unida.
Hoy… eres mi consentida,
y te lo escribo en mis versos,
están mis gritos inmersos
ahogados por tu hermosura
voy atarme a tu cintura
para llenarte de besos.
No sé ni como te llamas,
sólo sé que al contemplarte,
mis labios quieren besarte,
mi corazón está en llamas,
y mi cuerpo tiene ganas
de fundirse con el tuyo,
es sentimiento muy suyo
que nadie puede evitarlo
y que lo incita a invitarlo
a profanar tu capullo.
– II –
Capullo de crisálida,
en plena metamorfosis
que me causa una psicosis
y cuya causa es válida,
es esa piel tan pálida
también tus ojos hermosos,
tus labios más que carnosos
y ese canto de sirena,
me hace aullar en luna llena
y otros actos amorosos.
– III –
Hoy mirando hacia la nada
perdido en sueño lejano
muy hundido en el pantano
de tu selva inmaculada
la verdad; no tengo nada
sólo un simple pensamiento
durando mas de un momento
tu imagen se desvanece
cuando de pronto amanece
y te alejas con el viento.
