Eres luz que iluminas mi sendero,
rocío que te posas frescamente
neblina que confundes a mi mente,
suspiro interminable placentero.
No te pueden comprar con el dinero,
ni poniendo diamantes en tu frente,
te consiguen con algo diferente,
con poemas, con rosas, o un ¡te quiero!
Ante todo… ¡te regalo el corazón!
y pido de favor que no lo hieras
pues vive por tan sólo una razón,
de ver realizada su quimera,
de abrazarte y besarte con amor
y vivir en eterna primavera…
