Llorando me encuentro por una ausencia que me mata,
que mata muy despacio, pero mata al corazón,
de aquel amor, el destino solamente rescata
unas letras que dejo, como una corta posdata,
«Perdona, mejor adiós… que reclamar tu traición».
Llorando me encuentro por una ausencia que me mata,
que mata muy despacio, pero mata al corazón,
de aquel amor, el destino solamente rescata
unas letras que dejo, como una corta posdata,
«Perdona, mejor adiós… que reclamar tu traición».