Ante cruel frío de triste soledad
desgarrado por falta de cariño,
solo vaga sin porvenir un niño
llorando por encontrar felicidad.
Pues sin conocer jamás tranquilidad
su cinturón estrecha mas el ciño
pide pan a la gente con el guiño
esperando por un alguien con bondad.
¡Oh! injusto destino de la suerte
no respetas a niños, ni mujeres;
agarras muy parejo con la muerte
no respetas a nadie de los seres
imparcial con el débil, con el fuerte
atendiendo muy bien tus menesteres.
