Para recordar que un día te amé mejor escribo
ahora que te encuentras tan lejana
trato de olvidarte y no te olvido
ya no puedo más, mi ser te aclama.
Pidiéndole a Dios un gran deseo
acabo de pedirle volver a verte,
timbró de repente el teléfono e inerte
yo te escuché, y jamás pesaré convertirme en hombre ateo.
Partirás después a tu destino
acabarás lo que nunca fue de nueva cuenta
tomarás nuevamente tu destino
y yo esperaré con amor que estés de vuelta.
