La muerte ataca sin pensar quien es su presa
niños, hombre, mujer, anciano
nada interesa.
Por ley natural todos morimos
y los que quedamos, por dentro y por fuera lo sentimos
ahora: joven mujer, maestra… madre
navidad…
Mala la hora
que infeliz naturaleza que arrancar vino de soplo,
y cobrar costosa cuota a aquellos que
por ella estamos extrañando y llorando
gota a gota.
Que injusta vida
habemos más malos que ella
por lo mismo quiero gritar al cielo
una querella
gritarle ¡por qué!
gritar que nunca jamás la olvidaremos
y por su enseñanza ¡gracias!
siempre la querremos.
