Despierta en ti la belleza,
y en el alba de tu cuerpo
las curvas tocan concierto,
los labios llevan tibieza,
la sabia naturaleza
desviste tu venustez,
aparece nuevo estrés
al aumentar tus funciones,
brotan nuevas sensaciones
se esfuma la candidez.
Etiqueta: Poesía
¡Cobarde!
Que hermosa me repito en silencio, eres deveras
pasa el tiempo, te veo y me lo repito
¡cobarde! me digo; ahora te enteras
que siendo la mujer quien amas
huyes y te alejas tan recóndito.
Qué no vez, que si no dices nada, nada pasará
siempre la verás pasar
y sus mejillas con sonrisa hipócrita
besarás de nuevo;
y así; el tiempo que castiga
al temeroso contigo acabará
y en sueño; únicamente en sueño
la historia a ti mismo contarás de nuevo.
Muñeco
Me asomé a la ventana del pasado,
y en ella vi, a un niño que lloraba;
mojando con sus lágrimas estaba
un muñeco de trapo rellenado.
Muñeco que su padre había comprado,
y al mismo sus secretos confesaba;
al despertar sus sueños le contaba
diciendo lo siguiente emocionado.
“Estuve con mi padre allá en el cielo,
me abrazó preguntando cómo estaba,
que me manda saludos el abuelo;
que en las noches mis ruegos aguardaba
y que eras tu muñeco; mi consuelo y
con el único amigo que contaba”.
Nada
Nada me importará si tu te marchas,
dejarán de dar las plantas flores;
se sentirán en el corazón escarchas,
y dejarán de vivir en el arcoíris los colores.
Nada me importará si tu me dejas,
me hundiré en un océano de tristeza;
encerrado me paso tras las rejas,
en la cárcel de tu amor, de tu belleza.
Nada me importará si me abandonas,
ni siquiera el aire que respiro;
pero, si acaso entonces me perdonas,
me devolverás la vida en un suspiro.
Navidad
Recordando Señor tu nacimiento,
reunidos celebramos este día;
con gozo, con respeto y alegría,
vivimos muy feliz este momento.
Hoy de todo lo malo me arrepiento,
perdóname Señor y en mí confía;
al ser tú mi eterna compañía,
me cubrirás del mal al que me enfrento.
Porque me colmas con toda tu bondad,
conservando mi vida plenamente,
y por ese sentimiento de hermandad;
que jamás has borrado de mi mente,
acompáñanos en esta Navidad,
que tu espíritu se mezcle entre la gente.
Acecho
Cuánto he esperado este momento,
tu mirada cruzarse con la mía;
al fin se cumple el anhelado día
ante un acecho interminable y lento.
En el mirar expreso el sentimiento,
pues mi boca padece cobardía;
sólo mis ojos tienen valentía
y lealtad al corazón sediento.
Mira en ellos la pena de quererte,
en ellos mira, las palabras mudas,
palabras que se mueren por morderte;
que pueden aclarar todas tus dudas,
míralos por favor, cambia mi suerte,
míralos por favor… no los eludas.
Que ironía
De repente por un murmullo llegado a mis oídos,
supe que podía obtener algo de ti;
algo, que aún perturba mis sentidos,
algo, que guardo celoso muy en mí.
Ese algo, era parte de un todo que anhelaba,
era algo, que después de ganar al corazón seguía;
era algo que sería la última morada,
y ese algo llegó primero, ¡qué ironía!.
Ese algo consecuencia de caricias y del beso,
algo del cual tus labios forman parte;
algo del cual por dentro el corazón no está confeso,
algo que no es exactamente lo importante.
Tu cuerpo, un cuerpo al cual nunca miraba,
con los ojos que después de saberlo todo te veían;
esos ojos que con ternura te admiraban,
hoy, esos ojos te desnudan vida mía.
No finjas
Escucho tus palabras que cortan mi corazón en mil pedazos,
como navajas filosas;
como se corta una rosa sin razón,
que golpea mis pensamientos al grado de confundirlos,
y hace retazos mis sentidos, mi vida, mi ser sin ton ni son.
Qué hice o qué te hicieron,
para que de esta forma artera te comportes;
te mentí, o alguien al oído te ha hablado de otras cosas quizá bellas,
si bellas te parecen y ya las mías no lo son ya, no soportes;
el estar conmigo, pero habla con la verdad,
no borres lo que un día fue hermoso y dejes de recuerdo, dolorosas huellas.
Por mi parte, soportaré como hombre tu partida,
nada haré por detenerte, cumpliéndote un último deseo;
ya que una vez que cruces la puerta
dejarás de existir en mi vida
y te recordaré como recuerda a Dios un ser ateo.
Dos palabras
Dos palabras tales, como ¡te quiero!,
significan vivir un mundo aparte;
un mundo que ambiciono regalarte
donde serás el fin y lo primero.
Significan lo bello y lo sincero,
y también el amor que anhelo darte;
dos palabras que quieren confesarte
que aspiro caminar por tu sendero.
Te quiero, de que te quiero, te quiero,
dos palabras buscando que comprendas,
que al corazón le falta un compañero;
dime qué puedo hacer para que entiendas,
si dices que me espere, yo te espero,
si crees que es algo malo, no te ofendas.
Ámame
Rincón donde refugio mi tristeza,
íntima concepción del alma mía;
toque silencioso de la alegría,
aroma que me pierde la cabeza.
Raptora de cariño sin rudeza,
instinto natural de piel sombría;
titilar de mi noche y de mi día,
arranque de locura que me besa.
Ruiseñor es tu voz a mis oídos,
inmenso sentimiento lo que siento,
trepidantes por ti son mis latidos;
incalculables horas que te pienso,
tómame de las manos te lo pido,
¡ámame pues sin ti soy indefenso!
Sueño realizado
Estoy sintiendo en el alma
estoy sintiendo la calma
de realizarse mi sueño
de que toda has sido mía
de hacer lo que yo quería
sobre todo, ser tu dueño.
El sueño se me ha cumplido
hallé lo que había perdido
unos labios murmurando
palabras que había olvidado
un te amo, un te he extrañado
y a ratos también besando.
Oídos también, atentos
escuchando mis lamentos
lo más lejos que me alejo
cuando pienso estar soñando
sólo es cuando estoy mirando
en tus ojos mi reflejo.
Tus manos van dibujando
caricias de contrabando
con toques de surrealismo
como un Dali o un Picasso
terminando en tu regazo
y sin saber de sí mismo.
Y decirle al sentimiento
que por favor pase lento
que no llegue a ser historia
y que de amor se alimente
que siempre mire de frente
ser sinónimo de gloria.
El pensamiento
Mi pensamiento amoroso
que es, el viajero incansable a lo imposible
se desprende y vuela más rápido que la luz;
se desprende para buscarte donde te encuentres
cortando al viento que se opone al importante viaje;
cruza mil paredes buscándote,
pero al fin te encuentra.
Esta vez, la noche palidecía tu rostro,
dibujaba el sueño una sonrisa de ángel sobre el mismo;
tu pelo cayendo dormido contigo,
las sabanas dejaban entrever a la luna, parte de ti,
tu respiración apenas se sentía;
estabas en el sueño profundo, que da la inocencia del alma,
esa inocencia que es ciega a mis sentimientos;
miro tus manos como pétalos de azucena
y los minutos corren a buscar el alba,
y yo allí, contigo velando tu sueño, amor.
Esperando el abrir de mi mundo, el abrir de tus ojos
se abren, y yo cerca de ti, tan cerca
que de la única forma que me percibes
es en tu respiración inhalando mi etérea presencia,
sin embargo algo me despierta y mi compañero el pensamiento
regresa no sin antes decirte a su manera,
¡regresaré todas las noches de todos los días de mi existencia!.
