Otro año

Otro año se agota y se termina,
otro año de risas y de llanto;
año de sueños y de espanto,
año de zozobras y de ruina.

Año con signo de desastre,
de inquietudes naturales y sociales;
interminable acabar de nuestros males,
nos hundimos sin poder soltar el lastre.

Año que el aliciente fue el cariño,
de la familia, de compañeros y de amigos;
por la sonrisa del joven y del niño,
pues invisibles son los enemigos.

Año de inquietudes, de lucha y de trabajo,
año de aguas turbulentas;
un sonar de campanas sin badajo,
año de muchas dudas sueltas.

Te recordaremos por lo malo y por lo bueno,
por la dicha de vivirte y de sentirte,
por los ratos de cólera y sereno;

permíteme brindar y despedirte,
aparte de brindar por el estreno,
del año que intenta redimirte.

Feliz año

Feliz año me dice todo el mundo,
deseándome salud y otras más cosas;
sin embargo mis penas azarosas,
me invitan a vivir en otro mundo.

Sin su amor estoy solo y me confundo,
no distingo lo hermoso de las rosas;
pues me sueño entre dunas arenosas,
o en el fondo del pozo más profundo.

Estoy muriendo solamente… de amor,
nadie puede parar ese deceso,
agoniza el corazón de ese dolor;

pues quien ama jamás se libra ileso,
sólo le pido a quien amo por favor,
¡me sane con la dicha de su beso!.

Mirada

Ver tu mirada me transforma en piedra,
mirada penetrante de Medusa;
y sin embargo ansioso busco excusa,
por coquetear tu cuerpo como hiedra.

Infinita mirada, haces que pierda,
la cordura, la calma y la paciencia;
en mis actos se nota la incoherencia,
no soporto si el tiempo se posterga.

Fulmina con la luz de tu fijeza,
y has de roca mi cuerpo enamorado,
pues fuera de sí, por tu belleza;

que prefiere estar muerto, inanimado,
o escucha el corazón que se confiesa,
ven y dale un poquito por su lado.

Señora

Eres tan bella señora,
y de porte majestuoso;
su voz de un ave canora
murmullo que me enamora,
quisiera ser su rebozo.

Cubrir su esbelta figura,
y sentir su tibio pecho;
por ratos en su cintura
y ya por la noche obscura,
cubrirla toda en su lecho.

Labios incitantes, rojos,
curvas las lineas su entorno;
sus caderas mis antojos
y que decir de sus ojos,
son su más hermoso adorno.

De caminar cadencioso,
y armoniosa cabellera;
su sonreír candoroso
al verla lloro de gozo,
es mi sol de primavera.

Por lo mismo le confieso,
mi insomnio desesperante;
por lo que más me intereso
que es, arrebatarle un beso
y se perpetúe ese instante.

Y por eso mi señora,
por eso es que le confieso;
que cuando llegue la aurora
la busco a la misma hora,
para arrebatarle un beso.

Ser

Me urges cual rocío de mañana,
tanto, como una estrella siendo cielo;
descanso en una noche de desvelo
y como agua, en manantial que emana.

Amarte, siete días por semana,
siendo espacio del éter en que vuelo;
ser un estoque al corazón en duelo,
medicina que a la entretela sana.

Ser la luz refractada de un brillante,
arcoíris vital de mi verano,
aventura sin fin, interesante;

inspiración hermosa de Cirano,
sencilla mujer, fogosa amante,
concédeme el placer, dame tu mano.

Tómame

Tómame como agua que te encuentres y tú perdida en el desierto,
como abrigo que te encuentres y tú sin nada entre la nieve,
como antídoto único ante una muerte segura, ineludible;
como oxígeno cuando te pegue de frente un fuerte viento,
o cuando caigas a un abismo y ser aire que te eleve.

Tómame también con la calma de algo que hierve,
como un recién nacido entre tus brazos;
y procurando estar tan cerca en el que observes,
cómo mi amor por ti se hace pedazos.

Alarde

Antes escuchabas, nada decías,
mas aún; percibiendo delación
con aquellas que lograba galardón,
por otras que tenía fantasías.

Alardeaba cumplir mis profecías,
me dejaste que fuera fanfarrón;
de castigo me niegas tu perdón
y de olvido recibo regalías.

Dime por qué no callaste mi boca,
a sabiendas que parte fue mentira,
y dejaste volar mi mente loca;
con magín entelequia que delira,
hoy sin ti valgo menos que bicoca,
al saber del amor que se retira.

Como la luna

Como la luna, tengo un lado en la conciencia obscura,
en ese lado guardo los sentimientos que debo de callar, y callo;
guardo la esencia de la pasión más pura,
e intento ocultar mis ansias por no aparentarte amor, mas fallo.

Fallo porque el amor sublime no se oculta,
porque mentir en el amor también es muerte;
porque a la suerte a nuestra suerte insulta,
porque me duele el tenerte y no tenerte.

Te tengo, pero no como te sueño a diario,
cuando sueño contigo te abrazo y nos amamos;
despierto y mi destino es lo contrario,
y a las ganas de vivir es que dudamos.

No importa que así sea vivir en esta vida,
todo minuto, ha valido la pena por aquello;
porque en el laberinto del amor más bello,
nos basta sólo el roce de un cabello.

Sólo tú, nadie más sabe lo que siento,
secreto que al corazón y al recordarte reta;
lo reta y cobarde dice:
cobarde soy, contesta y se maldice,
ya que sin tí los minutos son años en el tiempo.

Así eres amor

Hay muchas cosas que de ti no entiendo,
si para unos vida, para otros muerte;
si para unos dolor, para otros suerte,
unos están llorando y otros riendo.

Unos te están odiando, otros queriendo,
te buscan y otros nunca quieren verte;
unos abandonarte, otros tenerte,
y sólo porque a ti te están sintiendo.

Si siendo un sentimiento tan hermoso,
teniéndote se pasan maldiciendo;
¿será porque el amor que poderoso,
se equivoca y a medias va cumpliendo?;
al no encontrar respuesta es lastimoso,
al no encontrar la vida esta muriendo.

Muy pronto

Muy pronto acabará nuestra aventura,
el corazón presiente el desenlace;
un temor en el alma ya me nace,
preludiando con quebranto, la ruptura.

El sabor de mi vida… la amargura,
pues sin tu amor ¡que pase lo que pase!;
con tu ausencia ya nada me complace,
todo es osco, carente de ternura.

Ya tus ojos anuncian la partida,
pues tus labios no pueden pronunciarlo,
es difícil perder casi la vida;

e intento no llorar y sin lograrlo,
¡tu corazón me pide la salida,
y la razón me impide sujetarlo!.

Estoy como tú

Sé del amor que me escondes,
y que en secreto me quieres;
porque jamás correspondes
a la voz mis quereres.

Y cuando observo tus ojos,
que están diciéndome todo;
se contienen mis enojos
por amarme de ese modo.

Y sola le confiesas a la almohada,
de lo mucho que sufres por quererme;
abandonas tu cuerpo mientras duermes
y te acuestas conmigo enamorada.

Al despertar tu cuerpo entre la cama,
presurosa tu esencia se introduce;
y nuevamente al corazón induce
a vivir y esperar por quien le ama.

Si ese miedo es infundado,
debido a la incertidumbre,
de que mi amor no te atañe,
deja que el amor nos bañe;
que nuestros cuerpos sean lumbre,
porque de ti enamorado,
estoy como tú has estado.