Vida ingrata

Cómo es ingrata la vida
con respecto a las mujeres
cuando por ellas te mueres
su indiferencia las cuida,
se encuentra más escondida
nuestra amiga la esperanza
se pierde toda confianza
por mantenerla a tu lado
y en vez de ser de tu agrado
quererla tanto, te cansa.

El corazón no es de roca
siente toda indiferencia
y pide al amor licencia
pues su dolencia no es poca,
que aquel amor al que evoca
se lo lleve de extravío
y se esfume el desvarío
pues debido a su estadía
sin poder hacerla mía
el dolor es sólo mío.

Diez cosas

Necesito de ti, sólo diez cosas,
el amor que pregonas, me profesas;
cumplimiento de todas las promesas,
inspirar más poemas y más prosas.

Recibir el mensaje de mis rosas,
que me colmes de tierna sutileza,
el cerrar de tus ojos cuando besas,
las yemas de tus dedos más mañosas;
conservar tus causas decorosas,
tu lenguaje callado que me expresas,
por último, paciencia por mis cosas.

Es por eso y por más que me interesas,
por hacerme sentir cosas hermosas,
y pobre ser con miles de riquezas.

Ira

Voy extremadamente confundido,
caminando la rabia va conmigo;
quitarla de mi lado no consigo,
por cosas que me ciegan el sentido.

Soy en esta ocasión el elegido,
en donde vago muerto y sigo vivo;
por traición maquinada del amigo,
sin poder sujetar en el olvido.

Culpable de la fatal infidencia
pienso ha sido la falta de constancia
y también por la cruel indiferencia;

sin importar que cerca la distancia,
mis sentimientos piden indulgencia
y la furia me pide tolerancia.

El mundo lo sabe

Voy a gritar mi secreto,
pues ha dejado de serlo;
todo el mundo es que lo sabe
no tengo porque esconderlo.

De que tú tienes la llave,
de aquel cerrojo olvidado;
que el destino con candado
por un enojo o quién sabe.

O quizás equivocado,
pues al pensar que era todo;
selló la puerta con lodo
dejo al amor lapidado.

Y en esa lenta agonía,
esperaba su condena;
muriendo solo de pena
pues sólo la pena había.

Y por acto milagroso,
apareciste mi cielo;
por fin se cumplió el anhelo
de salir del calabozo.

Y ya una vez liberado,
al amor yo le he ofrecido;
que nunca más un candado
encerrara a ese latido.

Pues esta vez el Cupido,
a sacado un duplicado;
pero lo tiene escondido
muy cerquita de tu lado.

¡Cobarde!

Que hermosa me repito en silencio, eres deveras
pasa el tiempo, te veo y me lo repito
¡cobarde! me digo; ahora te enteras
que siendo la mujer quien amas
huyes y te alejas tan recóndito.

Qué no vez, que si no dices nada, nada pasará
siempre la verás pasar
y sus mejillas con sonrisa hipócrita
besarás de nuevo;
y así; el tiempo que castiga
al temeroso contigo acabará
y en sueño; únicamente en sueño
la historia a ti mismo contarás de nuevo.

Suerte

Este día vino, voy a beberte,
y beber como bebe un condenado;
y olvidar sobre todo mi pasado,
y olvidarme por siempre de la suerte.

La suerte mala que me impide verte,
la suerte mala de haberte alejado;
la suerte mala de haber olvidado,
mi amor… que perra suerte mi suerte.

Suerte, suerte que el mundo busca ansioso,
ven, sírveme una copa cantinero,
que el etílico viaje del que gozo;

encuentre ya por fin al cancerbero,
que me libre por fin del calabozo,
de mala, mala suerte, pues la quiero.

Sortilegio

Unidos como gotas de rocío,
invisible es la unión que nos enlaza;
tejidos como tela de linaza,
está tu corazón cerca del mío.

Ante este sortilegio de amorío,
esta vida se cambia, se disfraza;
el éter del amor es nuestra casa,
hay estado total de desvarío.

Te quiero como a nadie en este mundo,
el no pensarte mía, me acongoja,
pues al sentirte amor cada segundo;

tus besos la cordura me despoja,
te lo escribo, te canto y lo redundo,
aunque cierto parece… paradoja.

Navidad

Recordando Señor tu nacimiento,
reunidos celebramos este día;
con gozo, con respeto y alegría,
vivimos muy feliz este momento.

Hoy de todo lo malo me arrepiento,
perdóname Señor y en mí confía;
al ser tú mi eterna compañía,
me cubrirás del mal al que me enfrento.

Porque me colmas con toda tu bondad,
conservando mi vida plenamente,
y por ese sentimiento de hermandad;

que jamás has borrado de mi mente,
acompáñanos en esta Navidad,
que tu espíritu se mezcle entre la gente.

Nada

Nada me importará si tu te marchas,
dejarán de dar las plantas flores;
se sentirán en el corazón escarchas,
y dejarán de vivir en el arcoíris los colores.

Nada me importará si tu me dejas,
me hundiré en un océano de tristeza;
encerrado me paso tras las rejas,
en la cárcel de tu amor, de tu belleza.

Nada me importará si me abandonas,
ni siquiera el aire que respiro;
pero, si acaso entonces me perdonas,
me devolverás la vida en un suspiro.

Muñeco

Me asomé a la ventana del pasado,
y en ella vi, a un niño que lloraba;
mojando con sus lágrimas estaba
un muñeco de trapo rellenado.

Muñeco que su padre había comprado,
y al mismo sus secretos confesaba;
al despertar sus sueños le contaba
diciendo lo siguiente emocionado.

“Estuve con mi padre allá en el cielo,
me abrazó preguntando cómo estaba,
que me manda saludos el abuelo;

que en las noches mis ruegos aguardaba
y que eras tu muñeco; mi consuelo y
con el único amigo que contaba”.