Prólogo – Más sobre el Amor

Gerardo Anzaldúa Catalán, vive para la poesía y para la música. O quizá sea al reves, la poesía y la música son las savias que corren en las venas de Gerardo y lo alimentan y lo fortalecen. La verdad es que música y poesía constituyen el por qué de la vida de Gerardo.

A veces sarcástico, a veces melancólico, romántico, nostálgico, profundo. En cada verso, en cada canción hay pedacitos del corazón de todos nosotros, sus lectores, sus escuchas.

Muchas veces, sus creaciones nos arrancan del presente y nos instalan en los propios recuerdos. Los versos de Gerardo son sentidos, tiernos, agresivos, demoledores.

Son versos humanos empapados de alegría, de dolor, de esperanza, de rebelión. Son producto de una vida – la de Gerardo – plenamente vivida. Son producto, también, de una angustiosa soledad. Esta soledad se siente, se palpa en todas la creaciones de Gerardo. No es posible concebirlo con afanes de brillantes social o de protagonismos ramplones. Su poesía, su música nos presentan a Gerardo como un ser con vida interior intensa. Gracias a su vida interior – ¿angustiosa? ¿nostálgica? ¿dramática? – ha podido hacer lo que ha hecho.
Este nuevo libro, es una entrega de nostalgias, de esperanzas, de amores, de inhalaciones.

Es un libro de nosotros, sobre nosotros. – Juan Sánchez Andraka

Prólogo – Más sobre el Amor (1998)

Gerardo Anzaldúa Catalán, vive para la poesía y para la música. O quizá sea al revés, la poesía y la música son las savias que corren en las venas de Gerardo y lo alimentan y lo fortalecen. La verdad es que música y poesía constituyen el porqué de la vida de Gerardo.
A veces sarcástico, a veces melancólico, romántico, nostálgico, profundo. En cada verso, en cada canción hay pedacitos del corazón de todos nosotros, sus lectores, sus escuchas.
Muchas veces, sus creaciones nos arrancan del presente y nos instalan en los propios recuerdos. Los versos de Gerardo son sentidos, tiernos, agresivos, demoledores.
Son versos humanos empapados de alegría, de dolor, de esperanza, de rebelión. Son producto de una vida – la de Gerardo – plenamente vivida. Son producto, también, de una angustiosa soledad. Esta soledad se siente, se palpa en todas las creaciones de Gerardo. No es posible concebirlo con afanes de brillantes social o de protagonismos ramplones. Su poesía, su música nos presentan a Gerardo como un ser con vida interior intensa. Gracias a su vida interior – ¿angustiosa? ¿nostálgica? ¿dramática? – ha podido hacer lo que ha hecho.
Este nuevo libro, es una entrega de nostalgias, de esperanzas, de amores, de inhalaciones.
Es un libro de nosotros, sobre nosotros. – Juan Sánchez Andraka

Es el amor

Si todo lo miras rosa,
y suspiras de repente;
la vida vives hermosa
es el amor, no otra cosa,
que en el corazón se siente.

Es un fuego tan ardiente,
que te quema las entrañas;
todo es bello, diferente
que estas soñando consciente,
que lloras cuando le extrañas.

Donde mueres de la pena,
por no ser correspondido;
cuando miras que es ajena
el destino te condena,
que pase lento el olvido.

Donde das todo por nada,
donde pierdes el sentido;
por el beso de la amada
la ilusión entusiasmada,
vive feliz en su nido.

Donde piensas que no hay final,
olvidándose del frío;
donde todo es dulce, sin sal,
donde marcha el bien sin el mal
está tu amor con el mío.

Es el amor, no otra cosa,
que en el corazón se siente;
la vida vives hermosa
es el amor, no otra cosa,
en donde sueñas consciente.

Dime adiós

Quiero decirte de una vez por todas… adiós,
tajantemente, sin mordazas;
tan fríamente que no quepa una sola palabra de calor,
que pudiera cobijar más esperanzas;
donde no pueda haber perdón, sólo dolor,
y pedir el olvido inmediato sólo a Dios.

Un adiós sin boleto de retorno,
aunque se muerda el polvo por desearlo;
y grites desesperadamente ¡regresa!,
y lo busques, y le llores, y nunca más encontrarlo;
incluso en el intento, hasta perder la cabeza,
y la desesperanza sola la que aparezca en tu entorno.

No pienses que lo que hago, está mal hecho,
lo que pasa es que me encuentro acorralado;
entre el primero y el último cariño,
la verdad es que extraño mi pasado;
amo a mi niña y a mi niño,
y jugar así al amor nunca es derecho.

Si tú me quieres, tú lo entiendes,
recordemos este amor como aventura;
donde se expuso cerca del fuego las caricias,
donde se perdió por completo la cordura;
como verdades reales y ficticias,
si tú me quieres dime adiós… sé que comprendes.