Lili

Seguramente hace quince años, nuestros padres y todas las personas queridas que ahora nos acompañan estaban pendientes del nacimiento de un ser, que desde antes ya se cobijaba con ternura y un amor inmenso, tan inmenso como el amor que los padres prodigan a sus hijos; el único que nunca engaña, que es verdad y es el único amor que nunca mengua, siempre crece, el único que nunca pide, siempre da; el único que jamás te olvida, jamás te deja ni jamás se va.

Naciste y junto contigo, nacieron también nuevas ilusiones, nuevas alegrías, nuevos retos y proyectos que el arquitecto destino ha sabido construir mediante tus padres y hermanos. Un castillo en el cual la única reina eres tú, un castillo que luce majestoso, infranqueable a las mentiras, al odio, al falso orgullo que dentro de si alberga a un corazón puro e inocente en espera de sus sueños, un castillo que habrá de proteger ante la adversidad de todos los males que la sociedad ha engendrado, es el castillo construido del amor…

Amor que te acompaña en tu pasado, que vive en tu presente y que vivirá en tu futuro; Lilí eres ahora, una rosa floreciente despidiendo aroma de tierna juventud, bañada de rocío de la adolescencia y que adornas orgullosamente el rosal de la familia.

Cuídate bella rosa quinceañera y disfruta tu roció, que no se deshoje con la lluvia de la tentación; confía en tu rosal que te sostiene. El tiempo se va, no se detiene, el amor es el único perene y el único que se da del corazón.