Yo le digo a mi sirena
Que es nativa de la costa
También de cintura angosta
En la que alivio mi pena…
Que su cuerpo me envenena
Y su canto me enloquece
Todo en mi cuerpo crece
Al ver su torso desnudo
Me siento más que picudo
Cuando ella me pertenece.
Su piel bronceada me quema
Su pelo suelto me abraza
Sus besos son una brasa
Es digna de este poema
Mi vida se torna extrema
Cuando me encuentro a su lado
Me pongo más que extasiado
Cuando me miro en sus ojos
Con ella todo me mojo
Llorando de ensimismado.
El pienso de noche y día
La siento dentro del alma
Es tormenta y es la calma
Es verdad y fantasía.
Mi tristeza y alegría
Es mi vida y es mi muerte
mi azar y mi mala suerte
pues no la tengo a mi lado
la extraño desesperado.
