Cuan remota te encuentras de mis manos,
a miles de metros de distancias,
y me mata vivir en la inconstancia
mío tu corazón, cuerpo lejano.
Cuando cerca te tengo eres verano
y el invierno llega sin tu estancia
el destino se viste de arrogancia
y el tiempo de no verte, mi villano.
Ya suspiro tu pronta compañía
olvidando el mirar de manecillas
manantial donde brotan alegrías
me seduces por bella y por sencilla
muy pronto te tendré de noche y día,
muy pronto acabará mi pesadilla.
