Se quitaba el pan de la boca
si es que tú se lo pedias,
era toda risa y alegría
y una fuerte mujer hecha roca.
Era una persona muy valiosa
callada a la gente consentía
su familia fue su mundo noche y día
siempre amable, feliz y cariñosa
jamás un enojo demostraba
su sonrisa por delante era su escudo
un siglo paso viendo al futuro
un siglo completa a todos se entregaba.
Te extrañare por siempre ¨tía carlota¨
ya no quedan mujeres de tu talla
hoy toda la gente ya se calla
pues nunca jamás vieron tu derrota.
