Mami, mami, mami, algo estoy sintiendo.
Quiero que me digas qué es.
Todo me parece más hermoso
y disfruto todo a la vez.
Los días se me hacen cortos,
las noches, una eternidad,
y sola paso pensando, pensando
en volverlo a ver.
Él es un chico de mi edad,
que se sienta tras de mí.
Él es el que pinta un corazón
en mi libro de español.
Y adentro mi nombre, y abajo el de él,
y un “te quiero” por doquier.
Dime qué es, ¿acaso es amor? Dímelo, por favor.
Dime qué es, ¿acaso es amor? Dímelo, por favor.
Entonces ella contestó:
No hagas tan pronto tu vida,
vívela y nada más.
Deja que el destino traiga consigo
el amor que tú tendrás.
Todavía eres aún pequeña
y pronto lo entenderás;
que esto que te está pasando
pronto se te pasará.
Sigue estudiando y jugando
y pronto comprenderás
que el tiempo pasa volando, volando,
y no te arrepentirás.
Gracias, mamá, ya entendí
que son cosas de mi edad,
que esto que me está pasando
pronto se me pasará.
Mientras, seguiré soñando, soñando,
soñando, jugando, jugando, cantando.
Mientras, seguiré soñando, soñando,
soñando, jugando, jugando, cantando.
