Eramos unos mocosos,
cuando al amor conocimos;
y por siempre lo escondimos
al ser un par de miedosos…
Pues aquella primera vez,
juramos guardar secreto;
y ese ha sido el amuleto
ha sido y seguirá como es.
Recuerdas esa aventura,
que natural por instinto;
se torno todo distinto
en caricias y ternura.
Recuerdo que temerosos,
cuando todo había pasado;
por temor a ser pecado
nos volvimos religiosos.
Y juntos ahí en la iglesia,
en silencio confesamos;
lo blanco que nos amamos
y fue el amor penitencia.
Y nuestro eterno pecado,
lo seguimos confesando;
pues nos seguimos amando
con la penitencia a un lado.
