Sólo cuando el viento que mueve las flores se termine,
cuando el rocío de la mañana ya no exista,
cuando las aves todas ya no trinen;
y cuando el amor al amor se le resista,
hasta entonces… adiós.
Sólo cuando la luz del sol se apague,
lo tierno que es un beso no aparezca,
cuando en el cielo no veas volar a un ave;
y sólo cuando todo, todo es que perezca,
hasta entonces… adiós.
