Mi pensamiento amoroso
que es, el viajero incansable a lo imposible
se desprende y vuela más rápido que la luz;
se desprende para buscarte donde te encuentres
cortando al viento que se opone al importante viaje;
cruza mil paredes buscándote,
pero al fin te encuentra.
Esta vez, la noche palidecía tu rostro,
dibujaba el sueño una sonrisa de ángel sobre el mismo;
tu pelo cayendo dormido contigo,
las sabanas dejaban entrever a la luna, parte de ti,
tu respiración apenas se sentía;
estabas en el sueño profundo, que da la inocencia del alma,
esa inocencia que es ciega a mis sentimientos;
miro tus manos como pétalos de azucena
y los minutos corren a buscar el alba,
y yo allí, contigo velando tu sueño, amor.
Esperando el abrir de mi mundo, el abrir de tus ojos
se abren, y yo cerca de ti, tan cerca
que de la única forma que me percibes
es en tu respiración inhalando mi etérea presencia,
sin embargo algo me despierta y mi compañero el pensamiento
regresa no sin antes decirte a su manera,
¡regresaré todas las noches de todos los días de mi existencia!.
