Es el juego del gato y del ratón,
de pensar que uno es gato en la movida;
uno al otro se sirve de comida,
degustándose el oro y la pasión.
Siendo el cebo la carne y posición,
la promesa y mentira está escondida;
uno cede y aquella cae vencida,
dice gana, y el otro que es campeón.
Dice: — ¡tonto! — a mis pies cayo vencido,
y pregona la hazaña a sus amigas,
nunca dice que todo fue vendido;
que es un triunfo rodeado por ortigas,
“victoria” que jamás se irá al olvido,
y alusiones serán sus enemigas.
