… Aquella noche

En aquella noche obscura,
sólo, una que otra estrella;
fue esa noche la más bella
bañada de pasión y de ternura.

Una noche de temores,
adentrándose a lo incierto;
el amor era lo cierto
y probamos la miel de mil amores.

Nos olvidamos de uno,
del pasado, del futuro;
por aquel presente ¡juro!,
sin tu amor no habrá presente ninguno.

Tocan la puerta… minutos,
y volaban los segundos;
dispersos cual vagabundos,
tan lentos como el caer de tu fruto.

Fruto, de pulpa jugosa,
corteza de terciopelo;
hermoso color canelo
era tu cuerpo de diosa.

Y la fuerza poderosa,
que te impulsa el sentimiento,
cuando dentro muy adentro;
sigues sin mirar atrás,
se olvida de ser fugaz,
cuando sale un ¡te quiero! de tu aliento.

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