Rincón donde refugio mi tristeza,
íntima concepción del alma mía;
toque silencioso de la alegría,
aroma que me pierde la cabeza.
Raptora de cariño sin rudeza,
instinto natural de piel sombría;
titilar de mi noche y de mi día,
arranque de locura que me besa.
Ruiseñor es tu voz a mis oídos,
inmenso sentimiento lo que siento,
trepidantes por ti son mis latidos;
incalculables horas que te pienso,
tómame de las manos te lo pido,
¡ámame pues sin ti soy indefenso!
